
La Acrópolis de Atenas puede considerarse la más representativa de las
acrópolis griegas. La acrópolis era, literalmente, la ciudad alta y estaba presente en la mayoría de las ciudades griegas, con una doble función: defensiva y como sede de los principales lugares de culto.
[1] La de
Atenas está situada sobre una cima, que se alza 156 metros sobre el nivel de mar. También es conocida como Cecropia en honor del legendario hombre-serpiente,
Cécrope, el primer rey ateniense.
[2]La entrada a la Acrópolis se realiza por una gran puerta llamada los
Propileos. A su lado derecho y frontal se encuentra el
Templo de Atenea Niké. Una gran estatua de bronce de
Atenea, realizada por
Fidias, se encontraba originariamente en el centro. A la derecha de donde se erigía esta escultura se encuentra el
Partenón o Templo de
Atenea Partenos (la Virgen). A la izquierda y al final de la Acrópolis está el
Erecteión, con su célebre
stoa o tribuna sostenida por seis
cariátides. En la ladera sur de la Acrópolis se encuentran los restos de otros edificios entre los que destaca un teatro al aire libre llamado
Teatro de Dioniso, donde estrenaron sus obras
Sófocles,
Aristófanes y
Esquilo.
[3]La mayoría de los grandes templos fueron reconstruidos bajo el liderazgo de
Pericles durante la Edad Dorada de Atenas (
460-
430 a. C.). Durante el
siglo V a. C., la Acrópolis adoptó su forma definitiva.
(wikipedia)
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Fue una maravillosa noche de Mayo, de intensa actividad, pero de imborrables recuerdos: Música, amigos, cenas a destiempo...y mucha caminata en esas calles largas, lejanas y ruidosas de Atenas, esa ciudad que te deja huella.